Redacción: Digital Media
Carlos Scotto Espinoza, autor de Covid-21, nos habla acerca del mensaje que quiere transmitir con su obra
La coyuntura ha invitado a
muchas personas a reflexionar acerca de la pandemia. Esta vez, investigación y
creación se han fundido para dar vida a Covid-21, una novela de ciencia ficción
dura que muestra una visión distópica de la pandemia. Este libro narra las
experiencias de un investigador científico que cuida a su madre vulnerable al
virus, mientras muestra la cruda realidad social en tiempos de pandemia y
señala un punto esperanzador.
La presentación del libro fue transmitida hoy a través de la página de Facebook de la Editorial Autómata. Pero, antes de eso, Carlos Scotto Espinoza, biólogo genetista y
autor, nos señala los aspectos que influyeron en la creación de su novela y el
mensaje que desea transmitir.
- ¿Qué te motivó a escribir una novela de ficción acerca del
coronavirus?
Soy biólogo genetista de
formación y tengo la afición de escribir ciencia ficción dura.
El tema del COVID-19 empezó
el año pasado y antes de la pandemia [los investigadores] ya vislumbrábamos lo
que iba a pasar. Este libro se basa en investigaciones universitarias. Utilicé
la información científica y técnica disponible y construí una historia de lo
que es y podría ser. De eso trata este libro, por eso se llama Covid-21.
- Un dato que llama mucho la atención del libro es el nombre
“Covid-21”.
Covid-21 es el título de
una visión distópica. Empecé a escribirlo en diciembre y lo terminé hace un
mes. No es un título que suena demasiado a pandemia, ya que la ciencia ficción
dura trata de enmarcarse en los hechos.
- Exacto. Al ser una novela que retrata la coyuntura actual,
has tomado aspectos de la realidad para escribir escenas del libro. ¿Qué hechos
o experiencias influyeron decisivamente en tu obra?
Primero, el familiar. El
tener que proteger a los miembros de familia más vulnerables. También, la forma
poco civil de las personas que no han respetado los protocolos de seguridad que
se han dispuesto. Aquel que sale debe pensar en sus abuelos, en sus padres, en
la población vulnerable.
Mi propia realidad y el
encierro me nutrieron. Todos los días son como un domingo. Puede estar
anocheciendo, pero para mí es como si estuviera amaneciendo. Paso de una
pantalla a otra: de la computadora al celular y del celular a la tv. Una rutina
que parece de película.
Además, el libro mezcla
cuestiones técnicas y científicas. Eso a veces lo hace un poco crudo también.
Todo es terrenal, muy terrenal. Tiene base en el conocimiento.
- Asimismo, ¿cuáles son los aspectos que le dan el toque
ficcional a la obra?
En el libro se presenta un
caso. El protagonista es un científico que investiga acerca del coronavirus
mientras cuida a su madre. He usado pasajes de mi vida para poder construir esa
ficción. A veces me pregunto si la realidad no es una ficción y yo vivo esa
ficción.
Las experiencias que cuenta
el libro tienen partes bastante duras, pero también muy esperanzadoras. He
tratado de guardar eso sin entrar en el melodrama al construir este aspecto
ficcional.
-¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir con la obra en
estos tiempos de pandemia?
Nuestra indecisión y
nuestra falta de unión hacen que esta situación se recrudezca. Quería mostrar
cómo se ha sobrellevado esta problemática, ese rostro social y humano, porque
la gente se olvida. Lo peor que puede pasar luego del “esto ya pasó” es que las
vivencias terribles queden en el olvido. La gripe española, una pandemia
terrible, ocurrió hace 102 años y nadie habla de ella: solo hay cuadros
estadísticos. Pero de esta pandemia se harán películas, se hablará más, se
escribirán más libros. Podemos aprender del pasado, tanto de lo bueno como de
lo malo. Es mejor no olvidar.

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